miércoles, 13 de junio de 2012

Resumen "La sociedad desescoralizada" Ivan Illich

La Sociedad Desescolarizada reúne las ideas principales que surgieron de los diálogos realizados entre Illich y otro estudioso de la educación, Everett Reinier. Dichos diálogos fueron organizados a manera de seminarios anuales en el CIDOC por Valentina Borremans, directora de este Centro.


CAPITULO I: ¿POR QUÉ DEBEMOS PRIVAR DE APOYO OFICIAL A LA ESCUELA?

La institución escolar es un paradigma del tipo de visión del mundo generada por todas las demás instituciones de la sociedad actual; la familia, los partidos políticos, el ejército, la iglesia, los medios informativos. Todos estos organismos poseen un “curriculum ,oculto” que puede definirse como el resultado de ser sometido a un proceso de manipulación institucional, de definición de valores. Esta institucionalización de los valores es la que, según lilich, conduce a tres dimensiones que forman parte de un proceso más amplio de degradación social y personal; la contaminación física, la polarización social y la impotencia sicológica.



Tal proceso de degradación se verifica y acelera cuando necesidades no materiales se presentan como demandas de bienes, es decir, cuando la salud, la educación y el bienestar sicológico son considerados como resultado de servicios o tratamientos ofrecidos, desde luego, por instituciones.



Así pues, llega a la conclusión de que no es sólo la educación, sino la sociedad en su conjunto la que debe ser desescolarizada, la que debe rebelarse ante la autoridad institucional que define lo que es y lo que no es legítimo o deseable.


CAPITULO II: FENOMENOLOGIA DE LA ESCUELA

El autor encuentra que básicamente son cuatro las funciones de los sistemas escolares modernos: custodia, selección, adoctrinamiento y aprendizaje. Estas funciones son desarrolladas dentro de la escuela a la que define así- “el proceso que especifica edad se relaciona con maestros y exige asistencia de tiempo completo a un curriculum obligatorio”

1) Edad
2) Maestro-alumno
3) Asistencia a tiempo completo


CAPITULO III: RITUALIZACION DEL PROGRESO

Illich analiza en este capítulo las principales conexiones entre el consumo escolar y el consumo social.



Al graduado, dice, se le escolariza para cumplir un servicio selectivo entre los poderosos en la sociedad. El alcanzar niveles superiores de educación significa que de alguna manera se ha cumplido satisfactoriamente con las reglas del juego del sistema en las primeras etapas escolares. La universidad impone normas de consumo tanto en el trabajo corno en el hogar.



A pesar de esto, a partir de 1968 la universidad ha perdido considerable prestigio entre sus creyentes. En Estados Unidos, por ejemplo, los jóvenes han rechazado prepararse y diplomarse para a fin de cuentas contribuir a la guerra, a la contaminación, a la manipulación de todo tipo. Muchos de ellos se niegan a integrarse a la sociedad diplomada y pasan a formar parte de la contracultura; otros, reconociendo que el Sistema Escolar posee el monopolio de recursos para la construcción de una contrasociedad, se desenvuelven en este medio formando lo que luich denomina “focos de herejía en medio de la jerarquía”.




Después de analizar los valores mitificados producto del sistema escolar, Illich establece una similitud entre la Escuela Universal y la Religión Universal.

Al plantear el autor que la escuela como industria de conocimientos ha llegado a ser el principal “patrón” de la sociedad, resalta al mismo tiempo el potencial revolucionario de la desescolarización. La escuela como institución es la que moldea la visión de la realidad en el hombre de una manera más sistemática, ya que sólo ella está acreditada para formar el juicio crítico del ser humano, función que cumple a modo escolarizado, es decir, enseñando que el aprender sobre sí mismo, los otros y la realidad en general, se logra dependiendo de un proceso preempacado. Poner en duda la bondad de la escolarización significa entonces plantear un cuestionamiento de todo el orden económico y político, peligrando así la supervivencia del sistema en su totalidad.


CAPITULO IV: ESPECTRO INSTITUCIONAL

Partiendo de que el futuro de nuestra sociedad depende en parte importante de la elección de nuevas instituciones, más que del desarrollo de nuevas ideologías y tecnologías, el autor sitúa dicha elección entre dos alternativas básicas de instituciones tipo, ubicadas en los extremos de un espectro institucional.



A la derecha del mismo sitúa las “instituciones manipulativas” cuyo ejemplo tipo es la escuela. Estas instituciones se caracterizan por ser formadoras de hábitos, es decir, crean adicción social psicológica hacia sus servicios. Además son altamente costosas, selectivas y jerárquicas. Junto con la escuela, Illich considera instituciones manipuladoras a las que controlan la vida política, la asistencia médica, la comercialización, la administración de personal, ete. Al otro extremo del espectro nos encontramos con las “instituciones conviviales”, tales como las redes telefónica y postal, los parques, etc.: aquellas cuyas normas se dirigen únicamente al control de abusos en su empleo.



Así, Illich afirma su convicción de que un cambio social radical debe ser necesariamente precedido o al menos iniciarse con un cambio en la conciencia que se tiene de las instituciones, en un rejuvenecimiento del estilo institucional.


CAPITULO V: COMPATIBILIDADES IRRACIONALES

Se reconoce que aún ahora la desescolarización social es una causa sin partido. El autor hace una crítica a los innovadores educacionales que siguen apoyándose en la creencia de que la conducta adquirida bajo la vigilancia de un pedagogo es altamente valiosa tanto para el alumno como para la sociedad. Siguen buscando la manera de canalizar los recursos educativos a través de embudos institucionales: se continúa con la idea básica de que la educación es resultado de un proceso institucional dirigido por educadores.


En contraposición Iván Illich sostiene que una revolución educativa necesita apoyarse en nuevas orientaciones de la investigación, en una comprensión distinta del estilo educacional en vías de una contra-cultura naciente.


CAPITULO VI: TRAMAS DE APRENDIZAJE

Este capítulo se propone demostrar que lo contrario de la escuela es posible; o que podemos partir del aprendizaje automotivado en vez de coercitivo, flagrantemente o no, en el que los profesores deben “convencer” y obligar al estudiante para que dedique tiempo y voluntad al aprendizaje institucional; o que podemos ofrecer al alumno la oportunidad de establecer vínculos nuevos con el mundo en lugar de canalizar todos los programas envasados por medio del profesor.



Es decir, que lo que se requiere y es factible de realizarse, es la creación de lo que é1 llama “un nuevo estilo de relación educativa entre el hombre y su medio”.

Como formas de proporcionar acceso a los recursos, Illich presenta tipos de “tramas educacionales”, partiendo de la pregunta: “¿Con qué tipo de cosas y personas podrán querer ponerse en contacto los que quieren aprender a fin de aprender?” (p. 144).

Estas tramas son las siguientes

· Servicio de Referencia de Objetos Educativos.


· Lonjas de Habilidades de Servicio de Búsqueda de Compañero.


· Servicio de Referencia de Educadores Independientes.

Así, se plantea como alternativa a los “embudos escolásticos”, redes de comunicación que faciliten nuevas vías de acceso a la educación.

CAPÍTULO VII: "NACIMIENTO DEL HOMBRE EPIMÉTRICO"

Este último capítulo que a manera de epílogo engloba bajo una perspectiva de crítica humanista las objeciones de Illich a la escolarización social, es producto de las conversaciones del autor con Erich Fromm.


El autor se remite a la mitología griega a través de la historia de dos hermanos: Prometeo y Epimeteo. El primero roba el fuego a los dioses y lo trae a la Tierra, enseñando a los hombres a forjar el hierro. Epimeteo, duramente criticado por su hermano y por toda la Grecia clásica, se casa con Pandora, la diosa de la Tierra en la Grecia matriarcal, la que todo lo da, y que dejando escapar todos los males de su ánfora, la cierra antes de que salga la esperanza.


Siendo considerada Grecia como la “cuna” de la civilización occidental, Elich establece una similitud entre la historia del hombre moderno y la historia de Prometeo; el empeño prometeico es traducido en un afán por crear instituciones a fin de atrapar cada uno de los males desencadenados con el olvido completo de la esperanza. Así, dice, es la historia de una esperanza declinante y unas expectativas crecientes.


El hombre clásico empieza a construir un contexto “civilizado” para vivir, a moldear el medio ambiente a semejanza suya.


El hombre contemporáneo además de intentar que este proceso sea completo, un entorno totalmente sujeto a su hacer planificador, se ha llegado a dar cuenta de que lo que puede hacer sólo a costa de rehacerse él mismo continuamente para adaptarse a su obra.


En términos de Illich: “Debemos enfrentarnos al hecho de que es el hombre mismo lo que está en juego”. “El oscurecimiento de la realidad por el smog producido por nuestras propias herramientas nos rodea.


En este contexto, la escuela como proceso planificado conforma al ser humano para aceptar un mundo planificado. La dependencia de las instituciones reemplaza la confianza en la buena voluntad personal. Al mismo tiempo, los productos institucionales contradicen sus metas.


Según Illich, si deseamos encontrar un nuevo equilibrio de nuestro medio ambiente global necesitamos desinstitucionalizar precisamente los valores que sustenta la sociedad de hoy. Empieza a crecer ya la minoría internacional que sospecha y con fundamentos de que “algo estructural anda mal en la visión del ‘honro faber’. . . ” . Esa minoría desconfía de las utopías científicas y comparte la sensación de encontrarse atrapada en las instituciones que el hombre mismo ha creado para dominar y conformar su medio, del mismo modo que Prometeo (dios de los tecnólogos) se encontraba atado a sus cadenas. Esta minoría “esperanzada” más que expectante, movida por la visión de que una nueva concepción del ser humano y de la realidad, desligada de la autoridad institucional, es necesaria para plantear un cambio social radical, es la que Elich denomina “epinieteica”.

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